Este servicio está pensado para plantas que necesitan integrar un nuevo revestimiento refractario sin detener la producción por largos períodos. Incluye la revisión del plano de la cuba, la selección del mortero siliconico según el perfil de choque térmico y la supervisión in situ durante las primeras 48 horas de curado. No se trata de un paquete genérico: cada intervención se ajusta a las dimensiones reales del horno y al tipo de aleación que se procesa. El equipo de campo trabaja con los operadores de turno para ajustar la secuencia de calentamiento y evitar fisuras prematuras en las juntas. Al finalizar, se entrega un informe con las tolerancias medidas y las recomendaciones para el mantenimiento predictivo de las zonas críticas.